Entre ellos, llantas
con rayos de madera Stepney, neumáticos Hutchinson,
un claxon marca Stentor y un dispositivo para inflar los neumáticos
accionados por los gases de escape. Contaban también
con modernas instalaciones para fundir bronce y aluminio donde
empleaba 10 obreros. Sin embargo, el plan de Anasagasti era
la fabricación de autos en serie y en 1909 decide abandonar
a sus socios y emprender la tarea de constructor. Sobre la
entonces Avenida Alvear al 1600 (hoy Libertador) levanta una
fábrica y funda la empresa Horacio Anasagasti y Cía.
Ingenieros Mecánicos. El plan era producir a partir
de componentes importados, especialmente de Italia y Francia
y paulatinamente reemplazarlos en la medida de lo posible
por insumos nacionales. Desde sus comienzos, Anasagasti dotó
a su establecimiento de un importante plantel de maquinarias
impulsadas por un gran motor eléctrico de corriente
continúa que movía una transmisión aérea,
la cual a través de correas de cuero, movilizaba las
máquinas correspondientes. Para el carrozado de los
vehículos, el taller incluía también
una sección destinada a los trabajos de carpintería,
chapa y pintura. El personal de la fábrica totalizaba
las veinte personas, la mayoría eran inmigrantes europeos
con algún tipo de especialización, entre ellos
españoles, franceses e italianos. El trato de Anasagasti
era ejemplar y daba las instrucciones a los operarios en sus
respectivos idiomas ya que dominaba a la perfección
el inglés, el francés y el italiano. En la Exposición
Internacional de Ferrocarriles y Transportes Terrestres realizada
en Buenos Aires en 1910, la empresa Anasagasti y Cía.
exhibió algunos de los componentes para automóviles
producidos en su taller, entre ellos una caja de velocidades
de cuatro marchas y retroceso y un motor de cuatro cilindros
en línea de diseño y construcción propia
a partir de acero importado. Estos elementos estaban cuidadosamente
presentados y protegidos mediante paneles de vidrio abulonados
en sus bordes para que los visitantes pudiesen apreciar su
funcionamiento interno. El jurado de la exposición
le otorgó el Diploma de Gran Premio, el máximo
galardón reservado a la industria nacional en la sección
automovilismo.
Los preparativos
En septiembre de 1910 viaja a Europa a bordo
del Principessa Mafalda para contactar posibles proveedores
del auto que pensaba construir en Argentina. Finalmente en
julio de 1911 logra terminar su primer prototipo con motor
francés, carrocería nacional y otros componentes
traídos de ese viaje. La presentación oficial
se realizó el 17 de septiembre del mismo año
en la carrera Rosario-Córdoba-Rosario donde participó
con el seudónimo de “Samurai”.
Al regresar de Europa Anasagasti se preparaba para le presentación
comercial al público de sus autos. El taller ya producía
blocks, carters, bielas, cigüeñales, cajas de
velocidad y sus engranajes, puntas de eje, elásticos,
palieres, ejes cardán y sus crucetas, mecanismos de
dirección y carrocerías. Los autos presentados
en Enero de 1912 se ofrecían en dos versiones de motor:
Normal de 12 HP y Sport de 15 HP, en tanto las carrocerías
que sólo disponían de una puerta lateral delantera,
estaban disponibles en las versiones Doble Phaeton y Landaulet.
Posteriormente se podían solicitar con simple o doble
vidrio.El precio base para los modelos con motor de 12 HP
eran de 6.000 pesos y podían ser financiados íntegramente
a través de un original para la época, plan
de cuotas de 200 pesos.
Los éxitos deportivos
Apasionado de las carreras, en septiembre de
1911, el Ingeniero Anasagasti participó de la prueba
Rosario-Córdoba-Rosario. El auto poseía un motor
francés Ballot de 12 HP de cuatro cilindros lineales
refrigerados a agua por termosifón, con 75 mm de alesaje
y 120 mm de carrera, es decir una cilindrada total de 2.125
cc. Las válvulas eran laterales ubicadas a un mismo
costado del block.Anasagasti se propuso demostrar que sus
automóviles eran tan confiables como los importados.
Para ello viajó a Europa donde participó de
varias competencias para automóviles de turismo. La
prueba mas exigentes fue la del Tour de France sobre 5.500
km. de recorrido. Tres autos con motores de 15 HP fueron conducidos
por el Ingeniero inglés Brown, el Marqués D’Avaray
y Jacques Repousseau, finalizando entre los primeros y sin
puntos en contra, superando a marcas europeas y norteamericanas.
Entre 1912 y 1913 participa en Europa con sus vehículos
en distintas competencias ganando la París-Madrid de
1515 km. También formó parte de la Boulogne
sur Mer-San Sebastián.
El Final
Dos razones conspiraron contra la continuidad
de la empresa. Por un lado, a partir de 1913 las dificultades
financieras producidas por el retraso en los pagos de los
compradores que optaron por el pago en cuotas. Por otro, el
estallido de la Primera Guerra Mundial terminó con
el envío de los insumos importados de Europa y reemplazarlos
localmente fue imposible debido a la falta de materia prima.
Además otro factor que conspiraba contra el desarrollo
de la empresa eran los prejuicios culturales de la época
debido a que lamentablemente el público argentino desconfiaba
de la calidad de los Anasagasti y se inclinaba por los autos
europeos, a pesar de su mayor precio. La mayoría de
los Anasagasti terminaron como taxis en la ciudad de Buenos
Aires.
Luego de fabricar un centenar de autos la fábrica cerró
sus puertas en 1915. Anasagasti tenía entonces sólo
35 años. Su personal a modo de agradecimiento por el
trato recibido, continuó trabajando sin cobrar salarios
hasta 1916 cuando Anasagasti decide finalmente liquidar la
sociedad.Del medio centenar de autos producidos sobrevivieron
dos, uno está en poder del Club de Automóviles
Clásicos de Argentina y el otro pertenece a la Fuerza
Aerea Argentina. Este último se encuentra en exhibición
en el Museo Aeronáutico de la Base Militar de Morón,
provincia de Buenos Aires.
Nota relacionada:
Biografía
de Horacio Anasagasti |