| Si bien se sabe que hubo muchos
intentos individuales de armar autos en Argentina entre fines
del siglo XIX y principios del XX, el primer caso documentado
corresponde al ingenioso mecánico español Celestino
Salgado.
En 1901, Don Celestino armó en un taller de Buenos
Aires un vehículo para cuatro pasajeros dotado de un
motor a vapor de 6 HP con una autonomía de 12 horas
a marcha regular. En su construcción, que demandó
tres meses, fueron empleados componentes de origen europeo
y nacional. El automóvil encargado especialmente por
Enrique Anchorena, recibió una amplia cobertura en
los medios de prensa locales que incluían fotos y datos
técnicos, donde se destacaron tanto el esfuerzo del
constructor como las cualidades del vehículo. La popular
revista "Caras y Caretas" publicó que era
"elegante de forma, pintado de rojo y tapizado de marroquín
color lacre". En noviembre de ese mismo año participó
de la primera carrera de automovilismo de Argentina realizada
en el Hipódromo Argentino. |